Ingredientes
Para la masa:
2 huevos
125g de azúcar
50g de mantequilla derretida
25g de levadura de panadería
200ml de leche
500g de harina de fuerza
1cda. matalahúva
Sal
Para el relleno:
200g de queso fresco
200g de azúcar moreno
30g de mantequilla derretida
Canela
Matalahúva
Para el glaseado:
100g de azúcar moreno
50g de mantequilla
Un chorrito de leche
Preparación
Primero preparamos la masa, para ello desleímos la levadura en un poco de agua y ponemos la harina en forma de volcán y le echamos sal alrededor, en el hueco interior vertimos la levadura desleída, los huevos, la mantequilla derretida, el azúcar y la leche.

Empezamos mezclando los ingredientes del centro y cuando estén bien unidos vamos cogiendo harina de alrededor, así hasta acabar con toda la harina.
Amasamos unos minutos y añadimos la matalahúva, seguimos amasando hasta lograr una masa brillante, suave y lisa.
Untamos un poco de mantequilla en un bol y echamos ahí la masa, lo cubrimos con film transparente y un paño de cocina y la dejamos reposar
unas dos horas, hasta que la masa haya duplicado o triplicado su tamaño.
Una vez pasado este tiempo, volvemos a amasar un poco la masa y le damos la forma de un gran rectángulo.
Con un pincel pintamos toda la superficie de la masa con la mantequilla derretida del relleno. Espolvoreamos por encima canela y matalahúva. Rallamos el queso fresco y lo echamos sobre la masa, también el azúcar moreno.
A continuación formamos un rollo, empezando por el lado más ancho. Lo apretamos bien y lo cortamos en rodajas de unos dos dedos de grosor.
Colocamos las rodajas en una bandeja de horno cubierta de papel de horno, dejando una separación entre ellas, ya que volverán a crecer y se juntarán. Cubrimos la bandeja con un paño y dejamos reposar hasta que los golfeados se junten.
Precalentamos el horno a
180ªC y metemos la bandeja con los bollos. Horneamos durante
unos 10 minutos hasta que se doren.
Mientras se hornean los golfeados preparamos un glaseado para añadírselo a los bollos cuando salgan y estén todavía calientes, para ello, ponemos la mantequilla y el azúcar moreno en un cazo y lo llevamos al fuego hasta que se derritan. Movemos constantemente, si está muy sólido le añadimos un chorrito de leche.
Cuando saquemos los golfeados los pintamos con un pincel con el glaseado que hemos preparado previemente.
Para servir cortamos cada golfeado individualmente.